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Se supone que un blog es un sitio donde uno puede contar todo lo que le apetezca, dentro de unos límites claro, los marcados hasta donde comienza la libertad del vecino. Se supone que comemos todos los días a pesar de la crisis. Se supone que nuestros padres nos quieren y desean vernos, estar con nosotros, acariciarnos, abrazarnos. Se supone que nuestros pies se aferran a la tierra cuando un amigo nos da un bofetón y nos hecha de su vida, unos pies que andaban nadando entre dos océanos, al final pisan suelo duro. Se supone que si tus lectores te esperan, tienes que volver con una excusa cuando has estado tiempo fuera, sin escribir, tan sólo porque lo que se supone no siempre es cierto y cuando lo es, es una tragedia.
Es difícil hacerles comprender a aquellos que se criaron con la represión que hay barreras que no permiten la comunicación entre padres e hijos y aunque parezca que vivimos en un mundo libre, nada más lejos de la realidad. Cada día estamos presos de nuevas necesidades, físicas, emocionales, materiales. A todos nos importa la salud física pero hay quien desconoce que gozar de una buena salud supone disfrutar de salud física, emocional y mental. Las carencias emocionales no se tienen muy en cuenta a la hora de preguntar por la salud de una persona. Quién no visita a sus padres o amigos y ante la pregunta: Cómo estás? no hay más remedio que contestar: muy bien, no tengo fiebre, pues muy bien. A quien le interesan nuestras emociones? Si escapamos de lo cotidiano, cualquier sentimiento políticamente incorrecto no es plato de buen gusto en ningún ambiente, nadie se moja, nadie se implica, el riesgo se paga caro pero sólo el que se arriesga se convierte en una persona auténtica.
Entiendo que hay mucha ambigüedad en todo lo escrito, sólo quien sepa leer entre líneas quizás entienda mi intención. Mi capacidad de perdón hace que no logre escribir más claro, para no herir. Es una forma de decir cuanto quiero pero sin ofender a quienes quiero. Qué triste es que quienes no te ríen la vida se atrevan a llorar tu muerte.

Cogimos calabacines del terrenito y con uno de ellos una crema exquisita, sencilla y rápida: la crema de calabacín en Thermomix. Con medio cubilete de aceite, dos ajos y una cebolla sofreímos 5 m., vel 5, temperatura 90. Añadimos dos cucharadas de mantequilla, 700 gr de calabacín pelado (le dejé algo de piel), sal y pimienta, 6 cubiletes de leche o mezcla de leche y agua. Opcional: se puede añadir caldo vegetal. Programamos vel 5, 20 m., temperatura 90. Añadimos unos quesitos a nuestro gusto y programamos nuevamente 5 m más. Rectificamos la sal y añadimos más agua si nos ha quedado demasiado espesa.

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Y con las flores del calabacín, está guarnición que acompaña a un trozo de lenguado rebozado. Sólo se trata de rebozarlas con una harina especial que venden para rebozados de pescado y verduras en cualquier superficie, y freírlas.

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Salud!!!!!