L1030038_2

Qué semilla tan agradecilla, el haba, la plantas y crece como la espuma. Este año se han juntado las plantadas por Julián en el huerto de mi marido, las plantadas por mi padre y si vieráis las que ha plantado mi tío, con estas alimentamos un poblado entero. Cuando hablan de hambre en el mundo me da tanto coraje, porque sería tan simple evitarlo si ese fuera el deseo y acuerdo de todos los países pudientes. Sabéis qué poco se necesita para hacer un plato de habas?. Suelo hacerlas de dos formas:
1.Para picoteo: las hiervo con muchos dientes de ajo, 4 hojas de laurel y un chile que le de un toque picante.
2.Con tomate: sofrío ajos tiernos, unas cucharadas de tomate triturado, no mucho, un pellizco de pimentón rojo picante y el agua justa que llevamos en las manos al cogerlas del recipiente en las que las tenemos limpiándose. Me gusta añadir en este segundo caso algunos trozos de su piel que aquí llamamos cotas. Y cómo no echar un huevito para que cueza dentro, entonces el plato ya es completo. Luego están las pequeñas caprichosas que lo quieren todo perfecto y gritan: mami, unos trozos de jamón a la plancha!!!! y claro, el plato ya se complica y pierde su humildad, y no son tiempos.
Me encanta ir al huerto y escogerme las más tiernas, las que al pelarlas quedan como habas baby, esas son las buenas para el 2º caso y de las que se puede aprovechar las cotas. Si dejas que las habas engorden mejor hacerlas como en el primer caso.
Todo surgió porque hoy en día ya casi no vale la pena tener naranjos tal y como pagan las naranjas. Luego en los mercados están a un precio de infarto. Se decidió limpiar el terreno, dejar algunos naranjos para consumo de la casa y plantar habas, berenjenas, pepinos, calabazas, tomates, melones .... gracias a nuestro Julián que se trajo un montón de semillas de su tierra y está entretenidísimo cultivando.
Creo que esta es una de las cosas que más satisfacciones da, plantar, ver crecer y luego comerte lo que has ido viendo cómo maduraba, directamente de la Tierra al paladar, mejor si no pasa por la sartén.
Así que nos estamos poniendo morados de habas entre unos y otros. Cuando este verano vengan las berenjenas de mi padre también habrá para rato pero lo que más me gusta es observarlas, mirar sus rayas, su color, lo tersas que permanecen después de su cultivo.

L1030331_2