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Hoy no es día de sacar una receta, porque me han pasado cosas mejores que una ensalada, me ha llegado un paquete por anticipado para mi cumpleaños que me ha bajado la tensión que regularmente tengo a 5/10, lo cual quiere decir que el trabajo del fisio hoy ha sido hacerme el boca a boca porque prácticamente no reaccionaba, esas cosas mágicas que vienen surgiendo en la red, ventana abierta a un mundo tan especial a pesar de todo. Además es el día del libro y llevo toda la tarde callejeando por la feria, haciendo fotos, soplando de calor y disfrutando de una de mis pasiones, la ilustración, me hubiera comprado montones de álbums. Pero hace tiempo que quiero subir una receta porque en Sopa de cangrejo trabajamos y comemos además de luchar para tener hecho sopa al cangrejo diariamente. Así que aquí va a suceder lo contrario de aquello que decía Pienso luego existo. Aquí existo y luego pienso. Eso es lo que le sucedió a la ensalada, que existió y ahora pienso cómo describiros el placer sentido al disfrutarla.
Curiosamente de la feria del libro, que este año cumple 40 años en Valencia, siempre me he llevado cuentos, unas veces porque las niñas eran pequeñas, otras porque siendo un poco mayores se resistían a irse de vacío y ahora, porque la niña soy yo. Y esto tiene historia porque aún cuando éramos novios, entre los regalos que guardo de él hay un cuento de María Martínez i Vendrell y Carme Solé Vendrell llamado Yo las quería, que habré leído millones de veces. Quiero decir que siempre he tenido gusto por la ilustración. Y con esta forma de ver la vida mis hijas dicen que en lugar de una madre parece que tengan una hermana, así está el patio.
En el paquete que me ha llegado, entre paños que merecen un post especial, había un libro, como si se hubiera hecho un pacto con Correos para que llegara el día del libro, qué gente tan fenómena hay en el mundo. De esto hablaré otro día, vayamos a la ensalada.

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Sencillamente coged un bote de garbanzos biológicos, por aquello de que procuran además de nutrición, tranquilidad al consumirlos. Los enjuagais y reservais. En un bol poneis sal, mostaza, vinagre y aceite, mezclais bien y añadis pepinillos en vinagre y ajos tiernos a trocitos muy pequeños. A continuación suelo añadir tomate fresco a trozos, pero esta vez he puesto tomate triturado bio también. Por último mezclais los garbanzos et voilá. Es una receta que comimos en casa de unos amigos franceses y desde entonces la hago casi todas las semanas, por lo nutritiva, fresca y rápida que resulta. Además se manipulan poco los alimentos. Si se desea más pureza de vegetales, en lugar de pepinillos se puede añadir pimiento verde troceado. El aliño puede variarse a gusto de cada uno. Precisamente hoy he comprado un aceite italiano de aceitunas negras, habrá que probarlo. Completa la ensalada un buen pellizco de bonito del Norte. Los garbanzos me gustan de bote porque vienen un pelín crujientes, en su punto. Otra buena idea es hacerles una camita de rúcula, admiten cualquier escenario, son así de agradecidos.
Salud y Feliz Día del Libro.