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Hace unos días que hemos inaugurado la primavera. Es una estación que por su temperatura, despertar de las flores, cambio de horarios y armarios, debería de traernos un poco de equilibrio. Pero la realidad es distinta, por aquello que dicen que la primavera la sangre altera, agudiza nuestras alergias, dispara las emociones, revoluciona las hormonas, más si cabe y, con la crisis que está cayendo, muy pocos armarios se van a ver renovados. Es el año de la imaginación al poder, habrá que renovar el bikini del año pasado cosiéndole unas lentejuelas en el lado izquierdo (a mí en el derecho ya me han cosido bastante), pintar las zapatillas lisas de la pascua anterior con unos dibujos infantiles a cargo de nuestros pequeños, quitarle las mangas a aquella camisa que en un principio nos gustó pero ahora nos nubla la vista para hacer de ella una camisola para encima del bañador, reciclar un bote y con este pdf y este otro hacer un calendario para algún posible regalo. Toda la información aquí. Es momento de darle una oportunidad a nuestras manos y sorprendernos con lo que nunca nos habíamos atrevido a hacer.
Me he estado debatiendo entre el punto, el ganchillo y los bordados. Creo que el punto me dirigiría mucho. Los bordados, al no tener niños pequeños, les veo menos salida y exige más pulso. El ganchillo me resulta más libre, admite más variaciones y me resulta más relajante. Puedo hacer proyectos más cortos y además tengo una base. Así que empecé por comprar un libro sencillo y estoy a la espera de pedirme unos ganchillos de bambú que me resultan muy curiosos. Luego vendrá la práctica. Al menos una cosa es segura: se hacer cadeneta hasta envolverme como una momia.
Y a qué viene este título? A que hace frío, tengo puesta la calefacción como en Enero. Tengo puesta la misma ropa de cama que en invierno y cuando intento sustituir el anorak por una pieza más ligera de primavera, ahí me quedo pollito. Total, qué es lo único que ha cambiado? La hora y el escaparate del Corte Inglés. Mucha vegetación ha florecido para nuestra sorpresa pero si la temperatura no acompaña lo más probable es que pasemos directamente al verano, como viene años sucediendo aquí en Valencia.
He tenido años en mi galería el huerto urbano. Harta de plantar hierbas aromáticas y de que se me estropearan lo lancé al pueblo y ahora sólo tengo unos geranios en una maceta y un par de plantas más, pero resistentes. Aquí os traigo el geranio que no acaba de fiarse de este tiempo y está como yo, salgo o no salgo?, se está tan a gusto en casa, casa es el mejor refugio, todo lo que uno tiene está en casa, y si esa casa coincide con un hogar, dónde se puede estar mejor que en ella?.